
|
|
| Su Vida | Su Obra | Del amor y otros demonios |
| Bibliografía | Obras Escogidas | Courtney's Home |
Había dos factores importantes que formaron la vida y los pensamientos de García Márquez. El primero es el hecho de que pasó su juventud con sus abuelos en la costa de Colombia, donde pudo experimentar los aspectos de la cultura del Caribe. Con esta cultura, el niño García Márquez escuchó la tradición oral de las historias verdaderas y las leyendas colombianas. La tradición oral ha cambiado de generación en generación porque los narradores siempre añadían u omitían algo que cambiaba la historia. De otra manera, las leyendas que él escuchó además de los cuentos que escribiera tuvieron personajes y temas exagerados. También, en la cultura del Caribe había una mezcla de elementos africanos, españoles, e indígenas en la costa. Este aspecto tropical trajo un elemento de fantasía a la vida de García Márquez. La fantasía, las personajes y temas exagerados mostraron la influencia del realismo mágico no sólo en las leyendas que él escuchó, sino en las novelas que escribiría en el futuro.
Su carrera como periodista fue el segundo factor que ayudó a formar la vida de García Márquez. Después de estudiar leyes y periodismo en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y la Universidad de Cartagena, empezó a trabajar como periodista en 1948. Durante su carrera, trabajó en diferentes lugares desde Nueva York a Roma y París para «El Espectador», el diario de Bogotá, y también en Cuba para la agencia de «La Prensa». En los años cincuenta García Márquez fracasó en su trabajo y tuvo que ir a la ciudad de México para encontrar trabajo como escritor por cuenta propia. Aprendió mucho en sus viajes como periodista, y el estilo que usa como novelista fue influido por la manera concisa que se encuentra en los periódicos.
García Márquez siguió a Miguel Ángel Asturias no sólo en el mundo del realismo mágico, sino también en sus esfuerzos por dar énfasis global a la literatura latinoaméricana. Vemos este énfasis en la creación del pueblo ficticio de Macondo, que apareció en su primera publicación La hojarasca en 1955. Macondo se repitió en su obra para representa al pueblo de Latinoamérica, como la raza de la novela condenada a cien años de soledad.
Los motivos políticos de García Márquez le hizo un
miembro influyente de la alza rápida de la literatura latinoamericana,
y a la vez su obra refleja su perspectiva política del continente.
García Márquez escribe por, para, y del pueblo, y cuando
aceptó el Premio Nobel en 1982, dijo que como autores, “we, the
inventors of tales, who will believe anything, feel entitled to believe
that it is not yet too late to engage in the creation of the opposite utopia.
A new and sweeping utopia of life, where no one will be able to decide
for others how they die, where love will prove true and happiness be possible…”
(García Márquez, The Solitude of Latin America).
Se justifica con los mejores autores latinoamericanos, y por decir esto,
muestra la gran influencia que un autor puede tener sobre el pueblo de
Latinoamérica.
|
|
|
|
García Márquez puede ser llamado un gran cuentista porque sabe los temas populares y más convincentes para los lectores e incorporarlos en toda su obra para que los lectores lleguen a ser comprometidos con los personajes y sus acontecimientos. Así, se reconoce la obra de Gabriel García Márquez por sus temas repetidos y agradables, y el hecho de que en gran parte de su obra, García Márquez hace un nexo, o sea, un laberinto entre varios temas que existen dentro del argumento.
Quizás el tema que aparece más en su obra, aunque de formas diferentes, es el tema del amor. Sin duda, el amor es un tópico interesante para los lectores, pero García Márquez tiene la habilidad de crear amores atípicos en sus novelas por medio de dar características anormales a las situaciones y a los personajes que están enamorados. En El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios se destaca el tema del amor, pero se representa el amor con cosas malas y aun grotescas a veces. Parece que Florentino Ariza tiene los síntomas del cólera, y todo el mundo cree que la niña Sierva María está poseida por los demonios, pero en realidad ellos solamente están enamorados de otra persona. En ambas novelas, el amor es contrariado dentro de los límites sociales, como las clases diferentes de Fermina y Florentino y el viejo sacerdote Delaura que ama a la niña poseida. A la vez, Delaura y Sierva María demuestran otro tema repetido del amor entre la persona que confiesa algo y la persona que recibe la confesión. Siempre hay un obstáculo que los personajes tienen que superar para que puedan enamorarse.
El tema del amor contrariado dentro de los limites sociales que a García Márquez le gusta usar también refleja otro tema, un comentario social que aparece siempre en su obra. Comenta las diferencias entre personajes sobre la raza, la cultura, la clase, y la religión, como la crítica del médico Abrenuncio en Del amor y otros demonios porque es portugués y además judío, pues es el diablo. Otro comentario social llega de la influencia de la cultura del Caribe. Esta influencia le lleva a García Márquez a escribir sobre el papel de los esclavos, los negros, y los aspectos de su cultura en relación con otras.
En las descripciones detalladas de las ciudades viejas y los personajes complejos, nos revela el tema de la nostalgia y la decadencia. Los personajes siempre quieren recuperar el pasado de su juventud y amores perdidos, y por eso García Márquez retrata escenas que muestran la decadencia corporal, social, y emocional de las personas y los lugares. Se manifiesta el tema de la nostalgia y la decadencia más en las descripciones de Fermina, el doctor Urbino, y su ciudad después de que todos se hacen muy viejos y quieren volver a los tiempos más tempranos, más limpios, y más felices del pasado.
Los temas de García Márquez se añaden al laberinto de su obra porque se repiten los temas del amor contrariado, la decadencia, y el comentario social en sus libros para crear un nexo entre los personajes, el ambiente, y el lector. Quizás los temas agradables y populares que García Márquez destaca le ayudan a ser tal cuentista fantástico.
Como figura central del movimiento del realismo mágico, uno de los propósitos más importantes para García Márquez es infundir lo mágico y lo fantástico con elementos realistas para confundir al lector, al narrador, y a los personajes sobre lo que es verdadero y lo que es falso. Trata de convencernos con descripciones específicas y detalles históricos de que la historia que cuenta es verdadera, porque es sencillamente el propósito del realismo mágico, y si un autor no puede hacerlo, no ha logrado desengañar al lector.
A veces García Márquez engaña al lector con el suspenso y la psicología contraria, como en Del amor y otros demonios cuando los personajes que creen que el amor es un demonio tienen más características demónicas que los que piensan que el amor no es una cosa demónica. La estructura compleja de sus novelas y a veces los cuentos pequeños dentro de sus cuentos y los temas intercambiados crean una mezcla de tiempo, lugar, y acción que confunde al lector con el engaño del suspenso y la intratextualidad.
El tema de la nostalgia ayuda a demostrar el propósito de recubrir
el pasado y el siglo de oro para los personajes en su obra. Para
lograr este propósito, García Márquez muestra como
los personajes llegan a ser viejos y decrépitos en ciudades que
no funcionan como en el pasado, mientras todos piensan y esperan que estarán
en los días de su juventud. Su atención en las descripciones
de sus personajes es uno de sus mejores talentos estilísticos.
Quizás la razón por la cual García Márquez es tan renombrado con los premiados es su habilidad de contar una historia de ficción como si fuera verdad, y puede hacer esto fácilmente porque los rasgos increíbles de su estilo único le ayudan a crear historias ficticias con detalles específicos y exageraciónes mientras el argumento parece verdadero.
Los detalles específicos que se atribuyen a los personajes parecen tan vivos y verdaderos que el lector puede asociarse con ellos, y sabe sus pensamientos y lo que ellos harían en ciertas situaciones. Las descripciones detalladas y a veces exageradas de los personajes, el ambiente, y la acción ocurren porque son partes del realismo mágico, el aspecto más notable del estilo de García Márquez. Hay cosas que son actuales y realistas mientras que parecen mágicas e imposibles a la vez, como la exageración de los 622 asuntos amorosos que Florentino Ariza tiene mientras salvando su virginidad para su amante verdadera Fermina Daza. Aunque cosas como el cabello de Sierva María que mide veintidos metros, el hielo en Cien años de soledad que parece un diamante grande al hombre, y las mariposas amarillas que siempre siguen a los novios en Cien años de soledad parecen muy extrañas a los lectores, los narradores, y los personajes, porque cuando están infundidas con elementos realísticos todos pueden creer que son verdaderas. García Márquez, “el viento” del realismo mágico, añade hechos innecesarios pero específicos sobre personas y lugares de la época para dar crédito a sus novelas que solamente García Márquez puede tener.
García Márquez cambia entre épocas dentro de una novela para confundir al lector y mostrar la idea del eterno retorno y el tiempo circular. Hay escenas retrospectivas donde la obra empieza con el fin, como en Del amor y otros demonios. Sabemos al principio que la niña ha estado muerta hace casi doscientos años, pero luego nos cuenta de la niña cuando está viva. La estructura de sus novelas junto con el concepto del eterno retorno, las descripciones verosímiles, y la exageración del realismo mágico son algunas de las razones por las que Gabriel García Márquez puede ser llamado un gran cuentista.
Sierva María llega de una familia de clase alta y rica, pero no
existe ningun forma de amor entre ella y sus padres ni entre sus padres
mismos, el marqués de Casalduero Ygnacio y su esposa segunda Bernarda
Cabrera. Por la falta de amor con su esposo el marqués, Bernarda
odia a su hija porque ella es un producto de su matrimonio con él.
Pues durante su juventud, Sierva María tiene que pasar todos los
días con los esclavos de su familia, y ciendo a su criado personal
Dominga de Adviento y a otros con quienes aprende música, religión,
y la manera de mentir a los dueños. Sierva María llega
a ser un producto de la cultura de los esclavos negros, y no de sus padres,
pero Dominga de Adviento “que gobernó la casa con puño de
fierro hasta la víspera de su muerte, era el enlace entre aquellos
dos mundos” (García Márquez, Del amor y otros demonios,18).
Sin este enlace, no hay nexo entre la niña y el mundo de sus padres,
y ella puede hacerse invisible cuando anda con los esclavos. Por
las mentiras que aprende del mundo de los esclavos, la niña confunde
a todo el mundo, aun el lector, sobre la cuestión de si ella está
poseida o no. García Márquez utiliza esta característica
de Sierva María para añadir el elemento de misterio sobre
la niña demónica.
Hay otro aspecto del comentario social que se centra más en las
diferencias y los prejuicios sociales que afectan a las decisiones sobre
el exorcismo. Tiene que ver este comentario con el personaje de Abrenuncio,
el médico que examina a Sierva María después que recibir
el mordisco del perro rabioso. Él es judío y portugués,
y por su origen tiene una larga historia de maldad con que la iglesia y
la gente lo asocian con el diablo. Bernarda demuestra estos prejuicios
porque “prefería morirse como estaba, sola y desnuda, antes que
poner su honra en manos de un judío agazapado” (43). También
el caballo de Abrenuncio que muere con cien años no es natural,
y por eso parece del diablo. García Márquez empieza
su crítica a la iglesia aquí porque sus prejuicios sobre
el médico Abrenuncio les hacen abogar por un exorcismo innecesario.
Se ve la actitud que García Márquez tiene sobre la iglesia de esta época por la crítica de las monjas, el arzobispo, el convento, y todo lo que se asocia con la religión cristiana en la novela. Se destaca el conflicto entre la iglesia y el gobierno con el hecho de que el poder y la riqueza de las monjas está creciendo demasiado, y muestra esto con el poder que la iglesia se impone sobre la familia de Sierva María y su exorcismo. El padre de Sierva María teme que su hija tenga un mordisco rabioso, y piensa que es necesario ponerla en un convento para que pueda purificarse. Se describe la parte del convento donde encierra a Sierva María como “un pabellón solitario que durante sesenta y ocho años sirvió de cárcel a la Inquisición, y seguía siéndolo para clarisas descarriadas” (89). La pobrecita tiene que quedar en el espacio reducido de su cuarto que parece a una cárcel, sin cosas cómodas ni mucha luz. La única cosa que alivia su solitud y dolor es la visita del sacerdote Cayetano Delaura, el que debe hacer el exorcismo, pero creo que no es necesario para una niña que solamente sufre de una familia paranoica sin amor.
Las visitas del sacerdote comienzan el amor entre los dos, un amor profundo que crece durante la novela y el tiempo que ella pasa en el convento. Este tema de una relación amorosa entre un sacerdote y alguien que se confiesa a él se repite mucho en la obra de García Márquez. Nadie toma nota del amor creciente entre la niña y el sacerdote porque todos están preocupados por la cuestión del exorcismo. Casi todas las personas en el convento, especialmente las monjas y el arzobispo que temen los poderes demónicos de la niña, parecen paranoicas sobre la traición de su religión. A la vez, por esta crítica de la iglesia, da respeto a la religión de los esclavos, porque no había problemas como estos cuando Sierva María estaba con ellos. Mientras el tiempo pasa cuando Sierva María está en el convento con las monjas locas y el arzobispo obsesionado con el exorcismo, dos cosas siguen ocurriendo: ella parece más y más demónica para los que no la conocen, pero parece más y más inocente, dulce, e ingenua a Delaura, que está enamorada de ella.
Ambos Abrenuncio y Delaura aman a Sierva María, y por eso no creen que necesite un exorcismo. En realidad, Abrenuncio piensa que el exorcismo es un demonio. Quizás el exorcismo es uno de los “otros demonios” del título. Sin duda, hay un demonio que la familia y la iglesia piensan que llega de la rabia, pero García Márquez emplea su técnica del realismo mágico para crear una historia que sugiere muchas posibilidades de los demonios que existen en el mundo de Sierva María. Los demonios son las cosas que la evitan ser feliz, o sea, cosas que provocan su dolor y soledad que finalmente le vuelven loca y causan su muerte. Pueden ser los problemas de su madre Bernarda y su pasado, el exorcismo, o el amor en sí mismo. Estas cosas en realidad no pueden ser demonios, pero con elementos del realismo mágico, aunque nosotros no comprendemos, García Márquez hace ideas imposibles y mágicas como si fueran verosimiles, y tenemos que aceptar la historia. Presenta la posibilidad que no es el amor el que es el demonio, sino que es la falta de amor la que es el demonio. Los que creen que el amor es el demonio son los que tienen características demónicas, pero Sierva María admite a su amiga en el convento, Martina, que “Tengo adentro un diablo” (118). Está diciendo lo que sus padres han declarado, y no sabemos si tiene demonio o no, pero sabemos que está poseida por algo, y probablemente es su amor para Delaura.
García Márquez se centra en la familia cruel de la niña, la iglesia, y el realismo mágico que describe los demonios posibles del título hasta el fin de la novela. Solamente al final nos damos cuenta de que el autor nos ha engañado, porque ahora revela que el amor inmenso entre Sierva María y Delaura es el tema central que no ha mencionado mucho antes. La técnica del suspenso sirve para la cuestión sobre la posesión demónica. En toda la novela, García Márquez nunca contesta abiertamente a esta cuestión de que ella está rabiosa, poseida, o ambos. Sin embargo, logra sus propósitos de exponer los comentarios sobre los métodos conservadores y severos de la iglesia y una familia de clase alta que no tiene el amor que solamente empeora su situación con el tratamiento de los demonios. De una manera muy irónica, García Márquez muestra que las personas sin amor en la vida parecen más demónicas que la niña, acusada de ser poseida, y Delaura, el que se opone al exorcismo, los únicos dos que tienen el amor veradadero. Y después de terminar confundiendo al lector con la cuestión de los demonios, García Márquez presenta una cuestión nueva que combina cosas mágicas con elementos realistas para confundirnos aun más. Concluye la novela con el principio: la guardiana nota que “los troncos de los cabellos le brotaban como burbujas en el cráneo rapado, y se les veía crecer” (201) hasta veintidos metros, cuando su cuerpo es descubierto doscientos años después.
|
|
|
"Biography of Gabriel
García Márquez." Biography from The Nobel Foundation Page.
http://www.nobel.se/laureates/literature-1982-1-bio.html
"García Márquez,
Gabriel" Britannica Online.
http://www.eb.com:180/cgi-bin/g?DocF=micro/226/79.html
[Accessed 26 March 1998].
"Macondo: A Gabriel
García Márquez Web Site." Netscape.
http://rpg.net/quail/libyrinth/gabo/
"Nobel Lectures- Literature
1982." Gabriel García Márquez. The Solitude of Latin
America. December 8, 1982.
http://www.nobel.se/laureates/literature-1982-lecture.html